La teodicea babilónica

Pareciera que el cuestionamiento sobre la existencia del mal en un mundo creado por dioses poderosos y justos es una contradicción propia de la modernidad. Pero, en verdad, este problema tiene sus raíces en los comienzos del tiempo cultural, como lo evidencian textos como los bíblicos Job y Eclesiastés. En el presente artículo presentamos al lector un texto menos conocido, la Teodicea Babilonia, pero no menos elocuente.

El problema del mal

Desde los principios de la experiencia humana, los hombres se han enfrentado a situaciones adversas que generaron una respuesta emocional profunda y permanente. Las amenazas contra la vida, contra la integridad física, contra los medios de subsistencia (en palabras simples, todo “lo malo” que podía acaecerle a la condición humana) dejaron una marca indeleble en la psique primitiva, que identificó a estos peligros como una abstracción a la que denominó el “mal”. Por supuesto, sabemos que las abstracciones fueron posibles en un estadio posterior de la evolución intelectual, pero debemos reconocer en las personificaciones del Mal (ahora sí con mayúscula, ya que solían ser personificaciones suprahumanas) como un escalón previo a ellas.

El mal está presente en la vida de los hombres de muchas y variadas maneras, en distintos grados de intensidad. Sin embargo, el hombre siempre vive el mal como una amenaza. La presencia del mal es siempre antagónica de una forma irreconciliable, y tal vez esta alteridad absoluta del mal sea un aporte a los apologistas de la bondad esencial humana.

Con el tiempo y el desarrollo social, los dioses de los hombres evolucionaron. Se hicieron más fuertes y distantes, más lejanos a la condición humana. Sus dominios se expandieron con cada guerra y tuvieron potestad sobre más almas con cada conquista. Las personificaciones divinas también sufrieron un proceso de abstracción, mientras el intelecto humano entraba en nuevas etapas de desarrollo.

Paralelamente a esta evolución divina, y gracias a ella, el Mal fue obligado a superarse. Esto se debió principalmente a que la experiencia del hombre en todos esos siglos no había cambiado. El hombre seguía (y aún hoy sigue) viviendo el mal como algo profundo y desgarrador. Toda la potencia divina no había podido acabar con el flagelo. Por consiguiente, el Mal también debía estar desarrollándose en grado supremo. Una vez más, a pesar de la omnipotencia de los dioses, las fuerzas antagónicas estaban parejas.

La cuestión se volvió harto más compleja cuando el dios se hizo tanto más poderoso, como sucedió con los monoteísmos judío y cristiano. En su De ira Dei (La ira de Dios), el latino Lactancio[1] intenta argumentar contra los griegos Epicuro y los estoicos que la ira es un componente necesario del carácter de Dios, que debe repartir justo castigo contra los que hacen el mal. En esta obra, Lactancio reproduce lo que posteriormente se conoció como la paradoja de Epicuro[2] como sigue:

“O Dios quiere evitar el mal y no puede;

O Dios puede y no quiere;

O Dios no quiere y no puede;

O Dios puede y quiere”[3].

A esto agrega Lactancio:

“Si Dios quiere [evitar el mal] y no puede, entonces es impotente, y esto contraría la condición de Dios. Si Dios puede y no quiere, entonces es malo, y esto es igualmente incompatible con Dios. Si Dios no quiere y no puede, entonces es Él tanto malo como impotente, y por lo tanto, no es Dios. Si Dios quiere y puede […] ¿Entonces de dónde vienen los males? ¿Y por qué no se los lleva Él?”[4]

“Los jardines colgantes de Babilonia. Martin Van Heemskerck. 1572

“Los jardines colgantes de Babilonia. Martin Van Heemskerck. 1572

La solución del mal

Aunque hayamos resumido el problema en esta respuesta de un romano a un griego, el mal ha suscitado pensamientos e incitado a la reflexión en todas las grandes culturas. Planteada así la cuestión, dediquemos ahora un momento a hacer un breve recorrido por las respuestas que se ensayaron históricamente.

Una de las respuestas más influyentes ha sido la que intentó dar la religión de Zaratustra. Según ésta, el bien y el mal son personificados como poderes divinos en continua lucha. Esta tensión constante de los opuestos se ha filtrado en el pensamiento occidental a través del maniqueísmo y el gnosticismo.

Los pitagóricos entendieron que el origen del mal se hallaba en el ápeiron, “un principio sin forma, sin límite y [que] junto con su contrario -el «límite»- constituye la base de todo lo existente”[5]. Otros identificaron al mal de esta vida con la consecuencia de actos pasados, incluso de vidas anteriores, como lo hicieron el orfismo, Empédocles, o el hinduismo con su doctrina del karma, por ejemplo. Demócrito y (al parecer) Sócrates vieron la causa del mal en la ignorancia, pero una ignorancia condicionada por la prisión del cuerpo.

Los seguidores de Platón se encontraron entonces en una encrucijada. Por un lado, de acuerdo a su teoría del Uno como bien supremo, y de todos los fenómenos mundanos como reflejo del bien supremo a través de las ideas, no podían otorgarle realidad al mal. Por el otro, el mal es un fenómeno indiscutible si uno es un hombre y vive. Los neoplatónicos dieron forma entonces a su teoría de la emanación, según la cual, el mal se hace presente con el progresivo alejamiento de las cosas del Uno.

Esta respuesta no satisfizo a los cristianos, para quienes Dios es omnipresente, ya que implica que la presencia de Dios en el universo no es constante. Éstos nos legan, entonces, un sistema mitológico que raya en el mismo dualismo que pretendía superar, y dan entidad a la figura del ángel caído y a la historia fabulesca del Edén y la desobediencia del hombre como explicaciones lógicas del mal en el mundo.

No nos extenderemos más sobre el tema, no porque no haya habido más y mejores respuestas, sino porque semejante tarea excede los límites de este trabajo y de nuestra capacidad.

La teodicea

Compuesta por los vocablos griegos Theos = Dios, y Diké = justicia, teodicea viene a significar algo así como la “justificación de Dios”. Aparentemente, la palabra fue utilizada por primera vez por Leibniz en 1710, en su Essais de théodicée sur la bonté de Dieu, la liberté de l’homme et l’origine du mal[6], y designa en sentido estricto a la investigación y la argumentación destinadas a justificar la existencia del mal y la bondad de Dios. Es por eso que su uso se ha hecho extensivo a toda justificación racional de Dios. En realidad, un mejor nombre es el de teología natural, como también se la llama. De cualquier forma que se la designe, se trata siempre de una ciencia racional que prescinde absolutamente de las verdades reveladas.

Lo que se conoce como Teodicea Babilonia, sin embargo, es en realidad un poema dialogado compuesto de 27 estrofas de 11 líneas cada una, escritas a modo de acróstico, lo que parece dar, en original, un efecto sonoro y visual forzado. De acuerdo al estilo general y al lenguaje utilizado, el texto puede fecharse aproximadamente hacia el segundo milenio antes de la era cristiana, entre los años 1400 y 1000 a.C. Lo que llega a nosotros como texto completo es en realidad un ensamblaje realizado con trece fragmentos recuperados de bibliotecas asirias y babilonias. De ellos, sólo dos tercios se conservan en estado legible.

En el diálogo participan dos amigos que debaten sus esfuerzos por reconciliar el concepto de justicia divina prevaleciente en su cosmovisión y la experiencia real. Uno de ellos, que sufre, reclama por las desgracias ocurridas. El otro intenta consolarlo de acuerdo a la postura ortodoxa. Aunque el texto en sí mismo no presenta indicaciones del cambio de locutor, el estilo de los discursos define los roles. El reclamo del sufriente, que sabiéndose justo reclama la justicia divina, nos lleva a relacionar este texto con el Libro de Job y el Eclesiastés, del Antiguo Testamento. Los tres tienen en común la presencia de la figura del “justo sufriente”.

Las primeras líneas del poema dan cuenta del nombre del autor, Saggil-kinam-ubbib, lo cual es un hecho notable de la literatura cuneiforme. De todas formas, poco se conoce sobre el autor, por lo que no añade mucho al desarrollo del texto. Sin embargo, la inclusión del nombre ha permitido a los investigadores situar cronológicamente la composición del texto en los años posteriores a la conquista elamita de Babilonia. El origen casita del nombre, y la presencia del elemento Saggil[7] confirman que era un ciudadano babilonio.

A pesar de que la estructura del poema resulte artificial debido al modelo acróstico que sigue, y de que el trato que se profesan los interlocutores resulte lleno de lugares comunes, el texto no carece de sentimiento. Oímos en las palabras del “justo sufriente” un reclamo que resuena actual y vigente.

La teodicea babilonia[8]

A continuación presentamos la traducción al español de la Teodicea Babilonia, tomando como fuente la versión en inglés, traducida del cuneiforme, que hiciera D. Winton Thomas[9].

“Deidades aladas arrodilladas junto a un árbol sagrado. Mármol del Palacio de Nimroud, ahora en el Museo Británico.” (Las primeras líneas están dañadas.)

“Deidades aladas arrodilladas junto a un árbol sagrado. Mármol del Palacio de Nimroud, ahora en el Museo Británico.” (Las primeras líneas están dañadas.)

(Las primeras líneas están dañadas.)

SUFRIENTE

¿Dónde está el sabio de tu calibre?

¿Dónde está el erudito que pueda competir contigo?

¿Dónde está el concejero que pueda comprender mi pena?

Estoy acabado. La angustia me envuelve.

Yo fui el niño más joven; el destino […] mi padre,

La madre que me dio a luz partió al País del No Retorno.

Mi padre y mi madre me dejaron sin guardián.

AMIGO

Amigo respetado, lo que dices es triste;

Has dejado que tu mente habitara en el mal, mi querido compañero.

Haces tus finos razonamientos como los de un imbécil;

Has reducido tu rostro radiante a un ceño fruncido.

La gente, de hecho, se rinde y camina el camino de la muerte;

Existe un dicho antiguo que dice que ellos cruzan el río Hubur.

Cuando consideras a la humanidad como un todo

[…] no es […] que ha hecho a los empobrecidos primogénitos ri[cos].

¿De quién es favorito el gordo hombre rico?

El que aguarda en su dios tiene un ángel protector;

El hombre humilde que teme a su diosa acumula riqueza.

(Cantidad desconocida de líneas perdidas)

SUFRIENTE

Me inclino ante ti, mi ca[marada], me aferro a tu sab[iduría].

[…] la pronunciación de [tus palabras].

[…] ven, déjame [decirte algo].

El onagro[10], el asno salvaje, que se llenó con […] –

¿Prestó atención al dador de divinos oráculos asegurados?

El león salvaje que devoró la carne de su elección –

¿Trajo su ofrenda de harina para apaciguar la ira de la diosa?

[…] el nuevo rico que ha multiplicado su fortuna –

¿Apartó el precioso oro para la diosa Mami?

[¿He] retenido yo las ofrendas? He rezado a mi dios,

[¿He] pronunciado la bendición sobre los sacrificios regulares de la diosa […?]

“Figura femenina en adoración frente a una diosa. Fuente: http://www.gutenberg.org/files/16653/16653-h/16653-h.htm.”

“Figura femenina en adoración frente a una diosa. Fuente:
http://www.gutenberg.org/files/16653/16653-h/16653-h.htm.”

AMIGO

Oh, [palm]era de [for]tuna, mi apreciado hermano,

Envestido de toda sabiduría, joya de o[ro],

Eres tan estable como la tierra, pero el plan de los dioses es remoto.

Mira el soberbio asno salvaje en la [planicie;]

La flecha seguirá al corneador quien pisoteó los campos.

Ven, considera al león que mencionaste, el enemigo del ganado;

Por el crimen que cometió el león, lo espera el foso.

El nuevo rico hinchado que acumula bienes

Será quemado en la pira por el rey antes de su hora.

¿Deseas seguir el camino que éstos han seguido?

¡Mejor busca la recompensa duradera de los dioses!

SUFRIENTE

Tu mente es como el viento del norte, una brisa placentera para los pueblos;

Tu fino consejo es puro y exquisito.

Sólo una palabra yo pondría ante ti.

Aquellos que descuidan al dios caminan el camino de la prosperidad,

Mientras que aquellos que rezan a la diosa se encuentran empobrecidos y desposeídos.

En mi juventud, yo busque la voluntad de mi dios;

Con prosternaciones y oración seguí a mi diosa.

Pero yo cargaba un vasallaje usurero como un yugo.

Mi dios decretó, en vez de riqueza, destitución.

Un lisiado es el hombre sobre mí; un lunático es el hombre frente a mí.

Un bribón ha sido promovido, pero yo se sido rebajado.

(Cantidad desconocida de líneas perdidas)

Revista Seda
“Figura femenina en adoración frente a una diosa. Fuente:
http://www.gutenberg.org/files/16653/16653-h/16653-h.htm.”

AMIGO

En cuanto al bribón cuyo favor buscas,

Sus […] pronto desaparecen.

Al tramposo sin dios que tiene riqueza,

Un arma letal lo persigue.

A menos que busques la voluntad de los dioses, ¿qué suerte tendrás?

Al que soporta el yugo de su dios nunca le falta alimento, aunque hay escasez.

Busca el viento gentil de los dioses;

Lo que hayas perdido durante un año, lo recuperarás en un momento.

SUFRIENTE

He observado entre la sociedad, pero la evidencia te contradice.

Los dioses no impiden las maneras del diablo.

Un padre arrastra un bote a lo largo del canal

Mientras su primogénito descansa en la cama.

El primogénito persigue su camino como un león;

El segundo hijo es feliz de ser un conductor de mulas.

El heredero acecha el camino como un patán;

El hijo más joven alimentará al destituido.

¿Cómo he lucrado en aquel tiempo que me inclinaba ante mi dios?

Debo inclinarme por debajo del humilde compañero que me encuentra;

La escoria de la humanidad, como los ricos y opulentos, me tratan con desprecio.

AMIGO

O sabio, o sapiente que dominas el conocimiento,

En tu angustia blasfemas al dios.

La mente divina, como el centro de los cielos, es remoto;

Su conocimiento es difícil; las masas no lo conocen.

Entre todas las criaturas que formó Aruru

La progenie principal es en su conjunto […]

En el caso de una vaca, el primer ternero es bajo,

La siguiente descendencia es el doble de grande.

Un primer hijo es nacido débil,

Pero el segundo es llamado guerrero heroico.

Aunque un hombre pueda observar cuál es la voluntad de los dioses, las masas no la conocen.

SUFRIENTE

Presta atención, mi amigo; entiende mis ideas.

Escucha la expresión elegida de mis palabras.

La gente enaltece la palabra de un hombre fuerte entrenado para matar,

Pero rebaja al impotente quien no ha hecho ningún mal.

Ellos confirman al perverso cuyo crimen es […]

Y sin embargo suprimen al hombre honesto que escucha la voluntad de su dios.

Llenan el al[macén] del opresor con oro,

Pero vacían las provisiones de la despensa del mendigo.

Apoyan a los poderosos, cuyo […] es la cul[pa],

Pero destruyen y rechazan el débil en su pobreza.

Y en cuanto a mi, el miserable, un nuevo rico me esta persiguiendo.

AMIGO

Narru, el rey de los dioses, que creó la humanidad,

Y el majestuoso Zulummar, que desentraño su barro,

Y la señora Mami, la reina que los ideó,

Dieron un discurso perverso a la raza humana.

Con mentiras, y no verdades, los envistieron para siempre.

Solemnemente, ellos hablan a favor de un hombre rico;

“El es un rey”, dicen. “Las riquezas van a su lado”.

Pero dañan al pobre como si fuera un ladrón;

Gastan calumnias sobre él y conjuran su asesinato,

Haciéndolo sufrir todo los males como a un criminal porque no tiene protección.

Con terror lo llevan a su final, y lo extinguen como a una llama.

SUFRIENTE

Eres amable, mi amigo; contempla mi dolor.

Ayúdame; mira mi pena, conócela.

Yo, aunque humilde, sabio y suplicante,

No he visto ayuda y ni socorro en ningún momento.

He caminado la plaza de mi ciudad recatadamente;

Mi voz no fue alzada, mi discurso se mantuvo bajo.

No levanté mi cabeza, sino que miré al suelo,

Ni siquiera como esclavo adoré en la compañía de mis asoc[iados].

¡Que el dios que me ha echado me preste ayuda!

¡Que la diosa que me ha [abandonado] me muestre misericordia!

Porque el pastor Shamash gu[íe] a la gente como un dios.

BIBLIOGRAFÍA

Teodicea, en http://www.filosofia.org/enc/ece/e50393.htm [22/02/07]

Problema del mal, en Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Problema_del_mal [22/02/07]

Gottfried Leibniz, en Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Gottfried_Leibniz [25/02/07]

Epicuro, en Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Epicuro [24/02/07]

Lactancio, en Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Lactancio [25/02/07]

http://www.mercaba.org/Mundi/6/teodicea.htm

MORENO GARRIDO, Jaime, Introducción al Medio Oriente Antiguo, Santiago de Chile,  2005. www.estudiosjudaicos.cllineas_trabajo/docencia/web%20Jmoreno/INTRODUCCION%20AL%20MOA.doc

Introducción a la filosofía, Club de amigos de la UNESCO en Madrid, http://www.caum.es/CARPETAS/talleres/aula_faustino_cordon/contenedor/hfilosofia.htm [28/02/07]

The babylonian theodicy, ksuweb.kennesaw.edu/~shagin/060204theodicy.pdf [01/03/07]

PAUL, Shalom M., Psalm XXVII 10 and the Babylonian Theodicy,
Vetus Testamentum, Vol. 32, Fasc. 4, 1982, pp. 489-492

[1] Lucius Caecilius (ó Caelius) Firmianus Lactantius (cca. 250 – 320 d.C.), escritor latino y apologista cristiano. Biographish-Bibliographisches Kirchenlexikon, en http://www.bautz.de/bbkl/l/Lactantius.shtml [15/02/07]

[2] Epicuro (341 a.C. – 270 a.C.) filósofo griego fundador de la escuela de pensamiento que lleva su nombre.

[3] Epicuro, citado por Lactancio en Laktanz: Vom Zorne Gottes (De ira dei), Bibliothek der Kirchenväter, texto digitalizado de Des Lucius Caelius Firmianus Lactantius Schriften, traducido del latín por Aloys Hartl; Bibliothek der Kirchenväter; 1. Reihe, Band 36; Munich; 1919 en http://www.unifr.ch/bkv/kapitel.php?ordnung=12&werknr=58%20target=&buchnr=132&abschnittnr=501 [15/02/07] (Tr. Del A.)

[4] Lactancio en Laktanz: Vom Zorne Gottes (De ira dei), Bibliothek der Kirchenväter, texto digitalizado de Des Lucius Caelius Firmianus Lactantius Schriften, traducido del latín por Aloys Hartl; Bibliothek der Kirchenväter; 1. Reihe, Band 36; Munich; 1919 en http://www.unifr.ch/bkv/kapitel.php?ordnung=12&werknr=58%20target=&buchnr=132&abschnittnr=501 [15/02/07] (Tr. del A.)

[5] Ápeiron, Diccionario soviético de filosofía, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1965 digitalizado en http://www.filosofia.org/enc/ros/apeiron.htm [16/02/07]

[6] Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal.

[7] Nombre del templo babilonio dedicado a Marduk.

[8] Traducido del ingles por Alice Keiller y Darío Seb Durban.

[9] Thomas, D. Winton, The Babylonian Theodicy, en Documents from Old Testament Times, Harper, New York, 1961, págs. 97-103. como aparece digitalizado en The Babylonian Theodicy, ksuweb.kennesaw.edu/~shagin/060204theodicy.pdf [01/03/07]

[10] Onagro es el nombre comúnmente dado al asno salvaje asiático (Equus hemionus) y más específicamente a la subespecie persa del mismo (Equus hemionus onager). http://es.wikipedia.org/wiki/Onagro [01/03/07]

Sobre El Autor

Darío Seb Durban nació en Vicente López, provincia de Buenos Aires, un año maldito de la era de plomo. Cursó varios estudios, ninguno digno de mención, y se empeñó en no terminar ninguno. Entre los años 1995 y 2006 estudió música informalmente y compuso canciones y poesía jamás oídas. Entre los años 2001 y 2007 se desempeñó como dramaturgo en la compañía teatral Crisol Teatro, estrenando cinco obras entre las que se contaban Las noctámbulas, Factoría y Zozobra. A partir del año 2012 participó talleres literarios, donde se avocó a explorar la voz de distintos narradores, nunca encontrando la suya propia. Hoy trabaja de forma inconsecuente en industrias no literarias, y ocasionalmente escribe textos que reproducimos en Evaristo Cultural.

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