Atrapado.

De sus propias alucinaciones, de sus crisis de ausencia.

De sí mismo.

Así empieza la novela el patólogo, en licencia, Quirke. Y es un caso el que viene a abrirle la puerta. Abrírsela más con una barreta que con una llave.  Y arrojarlo de vuelta a su vida.

David Sinclair, el novio de su hija, Phoebe, y ayudante en la Morgue, va a buscarlo luego de encontrar un golpe extraño en la autopsia que le realiza a Leon Corless, hallado calcinado dentro de su propio auto, golpe que indicaría que esta muerte parece más intencionada que accidental.

El caso toma otras dimensiones cuando Phoebe es abordada por una compañera de la secundaria, pidiéndole ayuda ya que se encuentra en problemas, para, luego de ser resguardada en una suerte de casa segura, desaparecer sin dejar rastro alguno.  Y el misterio se agranda, ya que esta chica resulta ser la novia de Leon Corless.

El caso se vuelve personal.

A su vez, Leon Corless es el hijo de Sam Corless, un aclamado radical de izquierda conocido por sacudir la jaula del capitalismo. Junto con el inspector de policía Hackett, Quirke deberá descubrir si se trata de un caso del hijo pagando los pecados del padre o los propios.

Cada telaraña tiene una araña sentada en el centro.

Sacudir la telaraña”.

Quirke y Hackett tienen que encontrarla. Y se meten en la vida de Leon Corless y de los verdaderos dueños del poder de Dublin, gente con la que Quirke ya tuvo el “placer” de verse envuelto, mucho más cerca de lo que hubiera querido.

Quirke se verá obligado a confrontar con su propio pasado y legado, con sus talones de Aquiles. No es fácil renunciar a nada. Ya sea un trabajo, un cigarrilllo, una mujer o una idea que tenemos de nuestra propia vida y nuestro propio pasado. La lucha entre saber algo y poder aceptarlo.

Es un poco tarde para darte cuenta, podrías decirme y tendrías razón. Pero cuando las cosas no van bien, tienes que enfrentarte a la realidad y hacer algo al respecto antes de que sea demasiado tarde. O intentarlo, al menos”.

Anclada en la estructura del relato policial -una muerte para encubrir una verdad-, son los tiempos muertos, los momentos de calma, los que verdaderamente quedan en el lector. Esas charlas de madrugada en las que se lucha contra el alcohol, contra uno mismo, contra los sentimientos y lo que la vida les baraja. Es ahí donde radica el principal mérito de Benjamin Black, seudónimo de John Banville. En enfrentar a estos personajes con la realidad de ellos y los que los rodean, ya sea confrontando la violencia, el amor o la pérdida. Esos espacios íntimos donde se dejan frases reposadas como hebras de té en agua hirviendo, esperando que se diluyan y dejen el sabor correcto.

Y un color oscuro en el fondo de todo.

9788420419480

Título: Las sombras de Quirke

Autor: Benjamin Black

Traducción: Nuria Barrios

Editorial: Alfaguara

312 páginas

Sobre El Autor

Imagen de perfil de Nicolas Ferraro

Diseñador Gráfico titulado por la UBA. Trabaja en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Colaboró en la organización del Encuentro Nacional de Escritura en la Cárcel en sus dos primeras ediciones y diseñó la identidad visual . Participa en RASTROS: Observatorio Hispanoamericano de Novela Negra y Criminal y del Encuentro Internacional de Literatura Fantástica. Como entrevistador integró el volumen RASTROS: Entrevistas de Género Negro, editado por la Biblioteca Nacional y Evaristo Editorial en 2015. Como escritor, formó parte de la antología Paganos (Alto Pogo, 2014) con el cuento “La Sangre en las Manos”. Dogo (2016) , finalista del concurso Extremo Negro, es su primera novela. Es hincha de George V. Higgins, Donald Ray Pollock, Edward Bunker, James Sallis, Raymond Chandler, Jeff Nichols, James Crumley, Ben Affleck.

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