Luego de cinco temporadas ha llegado a su fin la serie Gotham con un episodio protagonizado por un Bruce Wayne ya vestido de murciélago que ha retornado a la demencial urbe que lo viera nacer para intentar poner un poco de orden. El capitulo también nos muestra a un renovado Valeska, ya preparado para asumir su nueva identidad, así como también una versión de Ed Nigma y Oswald Cobblepot mucho más cercanos al imaginario del cómic y una escultural Selina Kyle interpretada esta vez por Lili Simmons.

¿Qué fue lo que nos mostró esta serie?

Los primeros episodios de Gotham parecieron no encajar el tono del producto, mostrando un ensamblaje estético difuso entre una ciudad atemporal, unos personajes que parecían salidos de una novela negra clásica y unos villanos tan ridículos y sobreactuados que parecían no haber pasado la audición para el Batman de Adam West. Sin embargo, no tardaron en comenzar a corregir el rumbo.

Más temprano que tarde nos damos cuenta que, con sus mafiosos de apellido italiano y sus ciudadanos en tensión social, en esa cuerda floja que descasta a miles con un solo movimiento, la temporalidad estaba marcada entre la construcción de la gran ciudad y el desahucio de la ciudad inacabada. Ese momento en que los norteamericanos entendían la falsedad de su burbuja económica, el minuto inmediatamente anterior o posterior al crack del ´29.

La ciudad es entonces la protagonista de la cinta.

A diferencia de Smallville, en la que el paisaje estaba ligado a la adolescencia y daba lo mismo que la preparatoria estuviese en el campo o en la urbe, Gotham es la generadora de tensión. La ciudad no es sólo el escenario, sino una factoría de corrupción, de poder y de exclusión social que transforma a diversos miserables en monstruos. Como ocurrió con la construcción de las grandes ciudades modernas en la historia contemporánea, Gotham es generadora de locura, una locura que, para bien o para mal, termina arrastrando a cada uno de sus habitantes.

De esta manera la ciudad pasa a ser productora de cada uno de sus cazadores, incluso alimenta el énfasis desmedido de Gordon y del joven Wayne, cuya presión traerá más penas que dicha para sus vidas personales y para los habitantes de ese infierno moderno.

La serie va marcando el nacimiento de cada uno de los demonios de Gotham mientras la convicción de Wayne crece y comienza a tomar forma. Entre el asesinato de sus padres y la asunción del manto del murciélago, tienen lugar los bautismos de fuego de buena parte de los villanos que perseguirá el futuro encapuchado.

Durante las 5 temporadas asistimos a un reordenamiento temporal en el que se van encastrando distintos mitos fundacionales en la saga infinita del encapuchado: La corte de los búhos, Ra´s Al Ghul, Tierra de nadie, El hombre que ríe, son sólo algunos de ellos y el hecho de que estén ubicados con anterioridad de la aparición del encapuchado, no le resta el ingrediente fascista al personaje de Batman, pero sí reorganiza el lugar que ocupa el Estado en este purgatorio de concreto llamado ciudad Gótica. Así también el orgullo y la lógica de sus ciudadanos.

Podemos afirmar que Gotham retoma una de las claves iniciales del personaje, anverso del superhombre, dos caras de una misma moneda fallida. Mientras que Superman surgía como un protector de los desposeídos de los guetos del crack económico, dibujaba un escenario de futuro. Metrópolis era la ciudad del mañana que había logrado conjurar sus demonios en pos de un futuro luminoso. Una urbe cientificísta, defendida por un alien adoptado que se jugaba la vida defendiéndonos de amenazas externas. Gotham por su lado era el fracaso del mundo moderno, la ciudad que quedaba a mitad de camino, el futuro coartado por la ineptitud política y las mafias. Gotham es el hambre, producto de la sumatoria de proyectos de pauperización económica, cultural y moral. Gotham es el infierno desbocado, la gran ciudad como espacio psiquiátrico, la urbe que fagocita el futuro de sus habitantes y modela a sus propios Atilas con los huesos de sus hijos. Por primera vez, desde la ficción organizada, DC/Warner supo correr al hombre murciélago del protagónico para dárselo a la verdadera estrella, ciudad Gótica.

Frontera del infierno pop, veremos cuánto tarda en surgir una nueva caracterización para la ciudad del cruzado oscuro ahora que DC ha lanzado su propia plataforma de ficción audiovisual.

Sobre El Autor

Actualmente coordina el Centro de Narrativa Policial H.Bustos Domecq de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Fue hasta 2016 coordinador del Programa de Literatura de esa institución y editor de la revista literaria Abanico desde 2004. En 2006 fundó Seda, revista de estudios asiáticos y Evaristo Cultural en 2007. Dirigió durante una década el taller de Literatura japonesa de la Biblioteca Nacional, que ahora continúa de manera privada. Coordina el Encuentro Internacional de Literatura Fantástica; Rastros, Observatorio Hispanoamericano de Literatura Negra y Criminal. Ideó e impulsó el Encuentro Nacional de Escritura en Cárcel, coordinándolo en sus dos primeros años, 2014 y 2015. Fue miembro fundador del Club Argentino de Kamishibai. Incursionó en radio, dramaturgia y colaboró en publicaciones tales como Complejidad, Tokonoma, Lea y LeMonde diplomatique. En 2015 funda el sello Evaristo Editorial y es uno de sus editores.

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