Gustavo Vargas Martínez visitó Buenos Aires a finales del 2004, con motivo de ser nombrado miembro de la Academia Nacional de Geografía de la República Argentina. En esa oportunidad tuvimos el placer de oficiar con Andrea, durante un par de días, como sus guías culturales por la ciudad. Entre museo y museo encontramos, en un incunable de la Biblioteca Nacional, datos perdidos sobre la travesía de los chinos por el Estrecho de Magallanes. Hace un par de meses recibimos con tristeza la noticia de que Gustavo había fallecido, sea esta entrevista, realizada con vista al río una soleada mañana de verano, chistes y café mediante, nuestro humilde homenaje a su memoria.

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Seda: ¿Cuándo nace la teoría de que los chinos fueron los que descubrieron América?

GVM: La documentación acerca de esto empezó a manejarse a mediados del siglo XVIII y se instaura el tema gracias a dos sabios franceses que estuvieron en China y trabajaron allí. Uno es un famoso lingüista, Joseph de Guignes [1], y el otro es un gran cartógrafo, Philippe Bauche [2] (que fue cartógrafo del rey). En 1744 estos personajes comienzan a presentar la idea de cómo habían llegado los chinos hasta América. Es decir, para Occidente se dio esto en estas fechas, porque en la literatura china encontramos desde el siglo VI por lo menos tres o cuatro libros que hablan del tema de forma poética o legendaria. En estos escritos, las Américas aparecen mencionadas como Fu Sang para América del Norte y Coi Lung para América del Sur. Fu Sang es para los chinos uno de los cuatro árboles que sostiene el mundo y Coi Lung es la cola del dragón. En este último punto hay una coincidencia muy interesante, que es que los griegos antiguos también denominaban a América del Sur, o mejor dicho, a las constelaciones que hay sobre Tierra del Fuego, como la Cola del Dragón. Esto nos deja ver que nos hallamos frente a una idea sumamente antigua.

Seda: Como sinólogo e historiador, ¿cómo recibiste la teoría de Menzies [3] ?

GVM: Cuando leí la teoría de Menzies me impactó, como le habrá pasado a mucha gente. Hoy es impresionante la cantidad de información que uno recibe al respecto por diversos medios. Su repercusión fue impresionante. A sólo un año de su publicación, Menzies ya tuvo que editar una versión corregida y aumentada. Algunos creen que Menzies está loco, pero siempre esa es la primera reacción cuando aparece en escena una teoría muy desconcertante, muy nueva; se levanta la sospecha de que “éste está medio loco” –comenta entre risas-. Una de mis discípulas, Carmen Rojas Sandoval, fue a visitarlo a Londres y me trajo noticias frescas.

Lo más curioso de este asunto es que Menzies también tiene sus dudas, él no está absolutamente convencido de todo lo que dice, tiene sospechas, inquietudes que él deduce por algunos detalles; por ejemplo: la información que da sobre América es pobre.

La situación de Menzies me recuerda a la teoría de Bourburg, un antropólogo y sinólogo francés que recorrió México y Centro América porque estaba convencido de que allí debía existir una pagoda que sería la prueba de la presencia de los chinos en América. Pero nunca la encontró. Hoy los chinos saben que no la encontró porque buscaba una pagoda con el exacto diseño chino, porque si la hubiera buscado con el diseño maya bastaba con ir, por ejemplo, a Palenque. Ahí hay una pagoda de cinco pisos.

Algo parecido sucede con Menzies, él quiere demostrar por tierra lo que ya demostró lo suficientemente por mar. En tierra es muy difícil encontrar los vestigios de la presencia china en América. Los hay, pero no de manera que pueda concatenarse, organizarse y darle historicidad. El problema de Menzies hasta ahora es que por tierra cuenta sólo con fuentes arqueológicas, no históricas.

Seda: Pero hay también una teoría lingüística que relaciona a los aztecas con la lengua china…

GVM: ¡Sí! ¡Encontraron muchas palabras que tendrían relación! Había una famosa historiadora, arqueóloga y antropóloga mexicana que hizo un listado de palabras chinas en el vocabulario nahuatl [4] . Ella encontró más de treinta palabras exactamente iguales; eso no puede ser coincidencia sino más bien fruto de una influencia, algún tipo de contacto. No estamos diciendo que una cultura sea derivación de otra, pero sí que existieron contactos.

Seda: ¿Hace mucho tiempo que estás dedicado a investigar estos contactos?

GVM: Este es mi tercer o cuarto libro en esta profesión respecto de estos temas de contactos prehistóricos, o más bien precolombinos, entre China y América, y encontré mucho material, mucho apoyo en tierra para este argumento. Un ejemplo de ello es una foto interesante que compré (y está incluida en mi último libro) en una colección de fotografías antiguas en Estados Unidos. La foto es de 1901, de una indígena aleutiana [5], y lo que me llamó la atención son las monedas de un ornamento que tiene en la cabeza, que son sapecas. En ellas dice claramente que son monedas de Cheng Lung, y como esas hay muchas más. Estas monedas quedaron de los contactos transpacíficos y, obviamente, fueron los chinos los que fueron a las islas aleutianas y no al revés.

Ahora bien, por tierra hay muchas de estas muestras que, aún cuando débiles, existen, pero la prueba fuerte que faltaba era el tema de la navegación. En este sentido, a la idea de Menzies hay que agregar que los chinos, en este último tiempo de expansión, recobraron el interés por saber hasta dónde llegaron los navegantes chinos de la antigüedad. Hay, por lo tanto, una serie de notas, artículos de agencias de noticias chinas en Internet y comentarios alrededor del libro de Menzies (y no es para menos, dado que es un libro que vendió ya más de seis millones de ejemplares y fue traducido al español casi al mismo tiempo que al chino, y luego al francés).

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Seda: Tu último libro es también una revisión de la postura de Menzies…

GVM: Sí… es una suerte de comentario sobre esta teoría, pero le agrego algunas cosas y le quito otras. Por ejemplo, en su libro, Menzies, siguiendo a Needham, uno de los más grandes especialistas en cultura china, trae a colación un barco de cinco mástiles con el que se habrían hecho este tipo de viajes. A su vez, Needham rescata este barco porque trabajó con un modelo real que tuvo a su disposición un grupo de especialistas, con el que desenterraron algunas piezas, reconstruyeron y estudiaron ese barco.

El problema para mí es que en ningún momento Menzies menciona un modelo de barco de nueve mástiles que tenía la flota china, técnicamente igual que el anterior pero más grande y que en Nanjing, la antigua capital de China, reconstruyeron hace un tiempo en un modelo de pequeñas proporciones y ahora están armando en tamaño natural. Este barco hoy es considerado una de las glorias de China en el dominio del espacio y lo rescatan como parte de un museo en homenaje a los cosmonautas chinos en el parque Zeng He.

Este barco es de dimensiones impresionantes, llegó a tener hasta mil quinientas toneladas de desplazamiento (igual que un barco moderno), con cuatrocientos pies de eslora [6] y veinticinco de ancho. Convengamos que estos no eran barcos para navegar por el río Yangtsé [7]–riendo- porque no cabían. Indudablemente éste es un barco oceánico y para largas distancias. De hecho, no puede considerarse un barco en el sentido literal de la palabra, sino más bien una verdadera ciudad flotante. Llevaba alimento vivo: cerdos, ovejas, vacas, hasta caballos. Era un verdadero transatlántico, sólo que acá sería transpacífico.

Para tener una idea aproximada del grado de desarrollo de la náutica china, hay que comparar este barco del que hablábamos con el barco más grande que llegó de España a América ya en una época posterior que fue la Santa María. Las dimensiones de la Santa María son una tercera parte del barco chino.

Seda: ¿Tenés idea de cómo fue recibida esta teoría por los historiadores españoles?

GVM: Es algo que desconcierta mucho a los hispanistas. Yo di conferencias donde al tocar el tema, estos investigadores han puesto el grito en el cielo y dicen que esas son mentiras, fantasías, que la Santa María sí existió y hay pruebas, pero que en cambio esos barcos son leyendas… A decir verdad, se entienden ese tipo de reacciones porque estamos demasiado alejados en cuanto a intercambio cultural entre Oriente y Occidente, son dos lenguas distintas…

Seda: ¿Entonces la hipótesis aún es indemostrable?

GVM: Para mi el argumento fuerte se encuentra en la clave Poggio. Poggio era el secretario del Papa Eugenio IV [8] , a quien le tocó recibir las declaraciones de un navegante, un aventurero llamado Niccolo dei Conti [9] . Este viajero estuvo dando vueltas por el mundo, metiéndose donde no le importaba; vivió en Sumatra, Java y toda la zona de la Polinesia, en China, en la India… Lo normal en él era viajar en embarcaciones chinas, de manufactura china o conducidas por chinos o hindúes. Cuenta la historia que después de muchos años Niccolo vuelve a Roma y fue a entrevistarse con el Papa, que era su amigo y paisano. Eugenio, en la entrevista, le preguntó por qué había adjurado de la religión católica, a lo que Dei Conti respondió que él se había casado con una musulmana y para ello no debía ser católico, entonces le resultó lo más fácil del mundo negar su catolicismo.

El Papa entonces le advirtió que eso era muy grave y que lo condenaba al infierno, pero dado que la excomunión estaba sólo reservada al Papa, Eugenio IV le da la oportunidad de salvar su alma a cambio de que le relate sus viajes y le comente todo con el mayor detalle posible: ¿Cómo eran los lugares que había visitado? Porque se decía que este navegante había llegado hasta el otro lado del mundo, pero nadie sabía exactamente dónde había estado.

Así Niccolo dei Conti acuerda con el Papa que él le iba a contar lo que había en los sitios que había recorrido, pero con la condición de que lo recomulgue. Entonces es cuando Poggio queda a cargo de tomar nota de todos los relatos de Niccolo. Entre las cosas que escribió Poggio, se encuentra el De Varietate Fortunae [10], que es el documento que encontramos ayer en la Biblioteca Nacional y voy a estudiar en estos días. Ahí se comienza a relatar el viaje de Dei Conti: ¿Adónde fue, qué hizo, cómo eran los barcos, cómo navegaban, cómo era la tripulación y cuáles las intenciones que había para esos viajes?

Este para mí es un punto fuerte en la argumentación porque cuando Niccolo Dei Conti regresa a Roma y le da esta información al Papa, existía una lucha tremenda al interior del catolicismo ya que tanto España como Portugal (como fuertes centros del catolicismo) estaban peleando porque se permitiera a los no italianos llegar al Papado. En este contexto la información que brinda Dei Conti es muy útil, porque Eugenio IV, para apaciguar los ánimos, le pasa parte de ésta a los portugueses. Los portugueses por este medio obtienen una guía completa de África sin haberla explorado nunca, es así como comienzan a navegarla en el siglo XV, aventajando en este sentido por casi un siglo a España.

Con la información recibida, los portugueses comienzan a construir las carabelas, barcos que les permitían grandes trechos de navegación, y fueron costeando África del oeste, llegando al Cabo de San Bartolomé, y de allí siguieron. Da la casualidad de que al subir encuentran a Sofala en Kenia, una ciudad que hoy no tiene la menor importancia, pero que en su época era la Nueva York de África, y el centro del que salía todo el marfil que iba a China. Allí se adquirían grandes cantidades de seda, brocados y porcelanas chinas para su redistribución por toda Asia. También Sofala tenía mucha concurrencia de los barcos árabes que bajaban desde la península etíope, de la Polinesia, los comerciantes de Madagascar. Era un centro, un gran canal al abrigo de una situación geográfica favorable. Ahí llegaron los portugueses y se encontraron con que allí también habían estado los chinos y que tenían una información amplísima del Índico, lo cual aprovecharon para navegar toda la India y llegar a Macao. Y a la inversa, los chinos aprovechan la información de los portugueses para llegar al Cabo de Buena Esperanza, darle la vuelta y subir por África.

Hasta ahí todo el mundo está de acuerdo, y dicen que puede ser perfectamente cierto. Donde empiezan las dudas es en que las embarcaciones chinas pudieran subir por África, dar la vuelta, llegar hasta Cabo Verde, y luego descender siguiendo las corrientes marinas por Brasil, que pasaran por Argentina, por la Patagonia, que llegaran al Estrecho de Magallanes para atravesarlo (estaríamos hablando de 1423 un siglo exacto antes de Magallanes), dieran la vuelta para salir por el pacífico, ascendieran hasta Australia (doscientos años antes que Cook [11]), y regresaran a China. Respecto de todo esto las pruebas son muy débiles y el acuerdo muy poco, pero existía el barco, que sigue siendo una prueba importante.

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foto: Mariano Di Laurentiis

 

Seda: ¿Qué sucedió luego con este tipo de embarcaciones?

GVM: Según lo que nos cuenta Joseph Needham, para 1470 todavía se hacían algunos de estos barcos, pero de forma ya muy limitada debido a un cambio en la política interior China.

La flota China era enorme, en un momento llegaron a ser más de dos mil barcos, de los cuales 350 eran de nueve mástiles. El problema en China es que con cada cambio de dinastía se daban una serie de cambios que siempre fueron muy duros. Algunos autores sostienen que la navegación en China comienza a desarrollarse con la dinastía Ming, que consideraba que China ya era lo suficientemente rica hacia adentro y necesitaba expandirse, sentían que ya eran lo suficientemente ricos y poderosos como para ir a cualquier parte. Con esa idea construyeron una serie de diques donde se podían construir simultáneamente hasta tres de estos barcos de nueve mástiles que se denominaban Barcos del Tesoro, no porque llevaran riquezas materiales sino porque llevaban un tesoro humano, como los príncipes, emperadores y sus séquitos a los países que comerciaban con el imperio.

China tiene una característica muy interesante: ellos reciben sólo a quienes quieren recibir. Esto se mantiene aún hasta ahora. Cuando se planteaba el tema de la apertura, yo estaba viviendo allí y eran luchas internas muy duras. La pregunta era si se abrían al turismo y la respuesta era ¿para qué?, si el turismo sólo les traía una cultura de coca cola, prostitución, sida…

Este punto es importante. China, tradicionalmente, desde el principio de su historia, tiene dos tendencias marcadamente contrarias que se llegan a traducir casi hasta en los partidos políticos de hoy. Este país, o se desarrolla hacia adentro y se olvida del resto del mundo, o se abre y es una gran potencia mundial. Hoy está presente la potencia mundial (Deng Xiaoping [12]) y anteriormente estaba la China rica hacia adentro (Mao Zedong).

Seda: En tu libro anterior, Chinos en América antes de Colón, ¿tratás también la temática de esta exploración marítima, o toma otro eje?

GVM: No, mi libro anterior es más bien un libro de antropología y arqueología, pero tiene también un poco de historia, simbología y astrología. Lo que trato de recopilar allí es información sobre otra polémica que se gestó alrededor de dos sabios franceses: Bauche y Joseph de Guignes (el lingüista). Ellos estaban inquietos por saber cuál era el origen histórico de la expansión China en los siglos V y VI, lo cual estudiaron a través de la literatura. Entonces encontraron que había un país “Fu Sang” al que habían llegado los chinos, y que según decían los documentos quedaba a veinte mil [13] (que equivale a diez mil millas náuticas) a partir de la península de Kamchatka. Si vemos en un mapa y contamos esa cantidad de millas náuticas, llegamos a América. Pero jamás nadie había dicho que los chinos habían llegado a América. Entonces estos sabios empezaron a buscar qué posibilidades había de sostener esa tesis y la presentaron en uno de los primerísimos congresos de americanistas que hubo en París para 1740 aproximadamente. Bauche entonces hizo una serie de mapas, hicieron comparaciones de algunos elementos culturales que había en uno y otro, como las pirámides. Es más, hay en China una pirámide desconcertante en una ciudad que se llama Qin Lin que es idéntica en medidas, formas y número de nichos a una pirámide que está en El Tajín [14] (hasta los nombres suenan parecidos). Las dos pirámides son de seis cuerpos, con trescientos sesenta y cinco nichos. ¿Eso es una coincidencia? Podría ser, pero sería una coincidencia extraordinaria.

De esta investigación de los sabios franceses saqué también el interés por estas monedas que mencionaba antes, las sapecas, ya que no se trata de que se hayan encontrado en América ni una ni dos ni tres, sino sartales de sapecas. Estas monedas que tienen un agujero en el centro, se atravesaban con un hilo de cuero y se las enrollaban en la cintura, –ríe- eran un poco como las billeteras de antes, y esas son las sartas.

Estos investigadores franceses se interesan por esto entre otras cosas, pero sobre todo por la posición geográfica de esta tierra a la que habían llegado los chinos. Entonces hacen mediciones, hacen estudios, establecen posibles rutas y llegan a la conclusión de que en efecto los chinos estuvieron en América en una región llamada Fu Sang.

Ahora bien, la discusión es dónde está esta Fu Sang.

A juzgar por los datos que dan es un lugar como California, que para 1761, cuando se escribió la ponencia para la Real Academia de las Bellas Artes de París, formaba parte de México. Lo que describen en la ponencia es que lo característico de ese país que habían visitado los chinos eran unos árboles de cuarenta o cincuenta metros de altura, a cuyos troncos veinte o treinta personas agarradas de las manos apenas les podían dar la vuelta. Aunque parece algo irreal debo comentarles que ¡sí! ¡Sí existen! Son las secuoyas, los árboles de California, ahí están. Hoy día hasta les hacen huecos en el medio para que pasen los coches y el árbol sigue impecable. En México también los hay, son los ahuehuetes, sólo que en México son un poco más pequeños. También están los árboles del tule (famosísimos, casi un protosímbolo del país) que se requieren cuarenta personas de la mano para darle la vuelta. El tule es un antiguo ahuehuete, que son a su vez los árboles más antiguos que hay en México. Se calcula que algunos de ellos tienen seis o siete mil años, casi prehistóricos, son sobrevivientes de las épocas preglaciales. Para los chinos ese árbol fue desconcertante y lo llamaron Fu Sang, por eso a esa tierra la llamaron Fu Sang Wo, país de los árboles de Fu Sang.

Seda: ¿Y en qué época específicamente habrían llegado los chinos a América?

GVM: Eso habría sido en el siglo VI. Los viajes habrían sido en el siglo V, pero los documentos históricos son del siglo VI. La gran diferencia de ésta respecto de otras teorías es que se trata de una teoría náutica, la llegada es por mar, en cambio la teoría de Fu Sang es de investigación cartográfica. La teoría de Fu Sang se sustenta en la forma que tenían los chinos de entender cómo era el mundo. Obviamente los chinos, al igual que Occidente, contaban con muchas teorías acerca de cómo era el mundo; nosotros también a lo largo de la historia tenemos las teorías medievales, que sostenían que el mundo era en forma de un plato o una mesa cuadrada que se sostenía en el aire y que son síntomas de la decadencia del pensamiento. Antes de eso, sin embargo, estuvieron los griegos que dijeron que el mundo era redondo u ovalado y que estaba Europa, y luego Hispania, y demás. Los chinos, en ese sentido, tuvieron los mismos problemas, en su época de gran desarrollo y cultura tuvieron una información sumamente científica de cómo era el mundo. Dicen los chinos que su máximo esplendor es aproximadamente en 1422, cuando los barcos chinos hicieron un levantamiento cartográfico del mundo completo. Ese mapa, que sería una sensación, hoy está perdido. Sin embargo de ese mapa que está destruido o perdido se hicieron copias en partes separadas en coreano y se mandaron a Corea en 1402. En 1420 un sabio coreano los fusionó para formar el Tien Tzian Cuo, que significa “países que están bajo el cielo”, es decir, un mapamundi. En ese mapa figura Corea, la península de Pohai en China, Japón, la India, la península arábiga, y está África. Menzies, en su libro, menciona este mapa pero sólo para decir que África allí está completa en los dos extremos (oriente y occidente), algo increíble, dado que para ese entonces nadie más había circunnavegado África. Entonces él utiliza este mapa para decir que ningún otro país del mundo, salvo China, podría haber hecho esta proeza en 1420, porque no tenían la potencia, la capacidad náutica, de investigación, ni la perspectiva topográfica para levantar un mapa. Lo que destaca Menzies es que para hacer un mapa completo de África se requería por lo menos treinta barcos haciendo el levantamiento topográfico simultáneamente, y ninguna potencia de esa época los tenía, salvo China. Muchas de las deducciones de las teorías de Menzies están basadas en un argumentum ad ignorantiam [15].

Respecto de esta potencia que era China en cuanto a la navegación, Menzies hace muchas comparaciones odiosas con Occidente, que yo destaqué deliberadamente en mi libro, donde se mofa de la navegación hispano-portuguesa. En una de ellas dice, muy despectivamente, que mientras los chinos le daban la vuelta al mundo los españoles estaban ensayando con canoas y piraguas. Pero no sólo se ríe de la navegación española y portuguesa, sino de la de Inglaterra también; comenta que cuando se casó el emperador Zhu Di [16] hizo una fiesta a la que concurrieron treinta mil personas y fueron todos llevados de ida y vuelta en barcos chinos; en ese mismo año se casó un príncipe inglés, que hizo la fiesta más grande de la que se hubiera tenido memoria hasta ese momento en la corona inglesa y fueron seiscientas personas –comenta riendo-. Esto parece increíble, pero así es el mundo.

En el fondo, lo que sucede es que Occidente siempre menospreció a Oriente, y tuvo una actitud orgullosa ante él. Menzies respecto de esta cuestión también trae a colación la historia de los primeros comerciantes ingleses que llegan a China. Los ingleses venían siguiendo de cerca a los portugueses y cuando estos llegaron a Macao, detrás iban los ingleses que se quedaron en Hong Kong. Pero esta historia es posterior: resulta que llegaron unas altas autoridades comerciales inglesas para 1690 a entrevistarse con la Emperatriz, ya viuda, y le plantean que querían comenzar a comerciar con China. Entonces la Emperatriz les pregunta: -“Bueno, pero ¿qué es lo que traen para ofrecer?”, y los ingleses orgullosos comienzan a mostrarle unas baratijas de lámina de zinc, algunas mercancías en cobre, telas burdas de Battimore, algunas cosas de Liverpool. Cuando ve eso, la Emperatriz insiste: -“Bueno, ¿pero qué más traen?”, pero los ingleses traían sólo eso, que era lo mejor que ellos tenían. La Emperatriz entonces manda a sus súbditos: – “A ver, muéstrenle a estos señores las ‘cositas’ que aquí hacemos” y comienza a mostrarles las joyas en jade, brocados, sedas, todo tipo de filigranas finísimas, el más modesto de los utensilios cotidianos chinos era una porcelana finísima. Entonces la Emperatriz les dice: -“Dada esta situación, es evidente que ustedes no pueden comerciar con China porque no tienen nada que venderle, nada que a China le interese; pero hagamos una cosa, cómprennos ustedes a nosotros, pero eso sí, sólo vamos a aceptar que nos paguen en oro y plata”, y ordena a sus súbditos que les den unos cuantos regalos como brocados, sedas y jades, y antes de que se fueran les dice –“Bueno, que tengan un buen viaje y cuando vuelvan a comerciar con nosotros recuerden traer sólo oro y plata” –comenta entre risas-. Es a partir de entonces cuando empieza a circular la moneda mexicana en China, la moneda de plata colonial mexicana.

La otra de las historias que muestran la actitud orgullosa de Occidente frente a Oriente es la de un alto mando inglés que se presenta ante la Emperatriz y le dice: -“Señora, yo vengo representando al Imperio Británico, gobernado por Jorge I [17], la más grande autoridad del mundo”. A esto la Emperatriz responde: “Muy bien, ¿pero dónde dice que queda ese Imperio tan grande?” y entonces el inglés comenta la posición geográfica de Inglaterra y la reina le dice: “¡Ah! ¡Sí! ¡Son unas pequeñas islitas que quedan al otro lado del mundo! aquí tenemos muchas de esas pero aquí sólo están pobladas por salvajes, algún día serán civilizadas por nosotros, pero todavía falta tiempo para ello”.

El fondo de estas historias lo que destaca es que en definitiva Oriente y Occidente no se entendieron nunca, son muy pocos los contactos, y las aperturas siempre se dieron de un lado o del otro. Ahora es China la que está abierta, pero Occidente está un poco a la defensiva, tiene pánico de que China se coma al mundo, y sí, lo puede hacer.

En este contacto Oriente-Occidente hay algunas cosas que son un poco contradictorias. Por ejemplo la guerra anti-china, que se puso en marcha tanto del lado de los japoneses como del lado de Estados Unidos. Eso, sumado al aislamiento, obligó a China y a su población a vivir del modo feudal como vivió toda la vida, pero también a tener grandes ahorros. El chino no tenía ni en qué gastar dinero. Cuando termina el período de esta restricción Deng Xiaoping se plantea el hecho de que China tenía mucho dinero con el que podía hacer muchas cosas y se propone volver a comerciar.

Algo muy curioso que sucedió cuando yo aún vivía en China, habrá sido para 1963 o 1964, fue una transacción económica de China. Resulta que llegaron unos chinos modestamente vestidos de azul, cargados con una maletita a Atlanta, después de pedir un montón de permisos (porque no había relaciones en ese momento) y se dirigieron a las oficinas de la Douglas Corporation, una importante línea aérea, para negociar la compra de unos aviones. Después de hacerlos esperar muchísimo, de atender antes a todos los demás clientes, el responsable finalmente se entrevista con ellos: -“Bueno señores, ¿qué se les ofrece?”. Y para sorpresa de este hombre los chinos le dicen: -“Señor, veníamos porque queríamos comprar cincuenta aviones”. El hombre de la compañía les comenta que eso era un dineral y que tampoco podía hacerse de un día para otro, entonces los chinos le dicen:-“Nosotros lo sabemos, no se preocupe, de hecho vamos a darle un plazo de tres años para que los construyan y para mostrarles buena voluntad no les vamos a dar ningún anticipo, sino que queremos pagárselo en el momento”. El hombre de la compañía les dice que eso no iba a poder ser dado que cada uno de esos aviones valía cinco millones de dólares. Es entonces cuando los chinos abren la maleta que traían y le comentan: -“No se preocupe, aquí está lo necesario para pagarle, en efectivo y en este momento”. Así se realizó la transacción en efectivo más grande de la historia hasta ese momento, cuando los chinos pagaron cincuenta aviones Douglas de contado.

Esta historia es de cuando China recién empezaba a abrirse al mundo. Hoy China le hace satélites a siete u ocho países (como a Francia y Australia). En estos años China a dado un vuelco impresionante, en este contexto y al calor de este cambio se están reviviendo cosas como estos barcos y la historia de su expansión en otras épocas.

Por Damián Blas Vives y Andrea Amarillo

[1] Joseph De Guignes (1721 – 1800), orientalista francés.

[2] Philippe Bauche (1700 – 1773), cartógrafo y orientalista francés..

[3] Gavin Menzies, arquitecto canadiense y autor del libro 1421: The Year China Discovered the World (1421: el año en que China descubrió el mundo). En el postula que un explorador de origen chino y religión musulmana llamado Zheng He (o Cheng Ho) llegó al Nuevo Mundo a través del Océano Pacífico 70 años antes que Cristóbal Colón.

[4] Lengua azteca.

[5] Se denominan aborígenes aleutianos a los nativos del norte de Canadá y sudoeste de Groenlandia que hablan la lengua aleutiana, o aleut unangam tunuu. Ésta está relacionada, aunque de manera distante, con las lenguas esquimales a través de un proto-aleutiano que se habló en tiempos remotos en el estrecho de Bering por la zona de Alaska.

[6] Dimensión de un navío tomada a su largo, desde la proa hasta la popa.

[7] O Yangzi según la romanización pinyin, es el río más largo de Asia y el tercero más largo del mundo.

[8] Nacido en Venecia como Gabriele Condulmer en 1383, fue Papa de la Iglesia Católica entre 1431 y 1447, cuando murió.

[9] Comerciante y explorador veneciano, nacido en Chioggia hacia 1395 y fallecido en 1469. Fue uno de los últimos europeos en recorrer la India y el Sudeste Asiático antes de la llegada de Vasco de Gama a Calicut.

[10] BRACCIOLINI, Poggio, De varietate fortunae, libro IV, cca.1445. En este libro del secretario del Papa, el relato de Dei Conti ocupa sólo un capítulo.

[11] James Cook (1728 –1779), explorador, navegante y cartógrafo inglés, capitán de la Marina Real, realizó los primeros contactos europeos con la costa este de Australia y con las islas hawaianas.

[12] Deng Xiaoping (22/08/1904 – 19/02/1997) fue líder del Partido Comunista de China, también fue líder de facto de la República Popular China entre 1970 y principio de los años `90.

[13] El Lí es una medida itinerante china que equivale a 576 metros.

[14] En Veracruz, México.

[15] Argumentum ad ignorantiam o argumento desde la ignorancia es una falacia que ocurre cuando se dice que algo debe ser cierto simplemente porque no se ha probado su falsedad. O, equivalentemente, cuando se dice que algo es falso porque no se ha probado su veracidad.

[16] Emperador de la dinastía Ming entre 1402 y 1424.

[17] Jorge I o Jorge Luis (1660 – 1727) rey de Gran Bretaña y rey de Irlanda desde 1714 hasta su muerte.

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