Nacido en Nápoles en 1950, Erri De Luca fue albañil, camionero, militante del grupo de izquierda Lotta Continua y conductor de vehículos humanitarios durante la guerra de los Balcanes. Apasionado alpinista. Se ha transformado en una de las voces más relevantes del panorama narrativo internacional y se encuentra de visita en Buenos Aires, en donde dará una charla abierta organizada por la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF el próximo miércoles 16 de marzo. El contrario de uno, editado por Siruela, es uno de sus libros más destacados y una maravillosa puerta de ingreso a su obra. De allí reproducimos la siguiente poesía.

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Mamm´Emilia

 

En ti he sido clara, huevo, pez,

las eras inconmensurables de la tierra

he cruzado en tu placenta,

fuera de ti me han contado por días.

 

En ti pasé de célula a esqueleto

agrandándome un millón de veces,

fuera de ti el acrecimiento ha sido inmensamente menos.

 

Me escabullí de tu plenitud

sin dejarte vacía porque el vacío

me lo llevé conmigo.

 

Vine desnudo, me tapaste

así aprendí desnudez y pudor

la leche y su ausencia.

 

Me has puesto en la boca todas las palabras

a cucharaditas, excepto una: mamá.

Ésa se la inventa el hijo chasqueando los dos labios

ésa la enseña el hijo.

 

De ti he tomado las voces de mi lugar,

las canciones, las injurias, los conjuros,

de ti escuché el primer libro

tras la fiebre de la escarlatina.

 

Te he ayudado a vomitar, a freír las pizzas,

a escribir una carta, a encender un fuego,

a acabar el crucigrama, te he vertido el vino

y he manchado la mesa,

no te he puesto un nieto en el regazo

no te he hecho llamar a una cárcel

todavía no,

de ti he aprendido el luto y la hora de dejarlo,

a tu padre me parezco, a tu hermano,

no he sido hijo.

De ti he recibido los ojos claros

no su peso

a ti te lo he ocultado todo.

 

He prometido quemar tu cuerpo

no dárselo a la tierra. Te daré al fuego

hermano del volcán que nos orientaba el sueño.

 

Te esparciré en el aire tras un aguacero

a la hora del arco iris

que de par en par te hacía abrir los ojos.

Mamm´Emilia

 

In te sono stato albume, uovo, pesce,
le ere sconfinate della terra
ho attraversato nella tua placenta,
fuori di te sono contato a giorni.

In te sono passato da cellula a scheletro
un milione di volte mi sono ingrandito,
fuori di te l’accrescimento è stato immensamente meno.

Sono sgusciato dalla tua pienezza
senza lasciarti vuota perché il vuoto
l’ho portato con me.

Sono venuto nudo, mi hai coperto
così ho imparato nudità e pudore
il latte e la sua assenza.

Mi hai messo in bocca tutte le parole
a cucchiaini, tranne una: mamma.
Quella l’inventa il figlio sbattendo le due labbra
quella l’insegna il figlio.

Da te ho preso le voci del mio luogo,
le canzoni, le ingiurie, gli scongiuri,
da te ho ascoltato il primo libro
dietro la febbre della scarlattina.

Ti ho dato aiuto a vomitare, a friggere le pizze,
a scrivere una lettera, ad accendere un fuoco,
a finire le parole crociate, ti ho versato il vino
e ho macchiato la tavola,
non ti ho messo un nipote sulle gambe
non ti ho fatto bussare a una prigione
non ancora,
da te ho imparato il lutto e l’ora di finirlo,
a tuo padre somiglio, a tuo fratello,
non sono stato figlio.
Da te ho preso gli occhi chiari
non il loro peso.
A te ho nascosto tutto.

Ho promesso di bruciare il tuo corpo
di non darlo alla terra. Ti darò al fuoco
fratello vulcano che ci orientava il sonno.

Ti spargerò nell’aria dopo l’acquazzone
all’ora dell’arcobaleno
che ti faceva spalancare gli occhi.

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