Puede decirse que, para los iniciados en el estudio cultural de la melancolía, el sociólogo mexicano Roger Bartra es un viejo conocido, pues ha dedicado sendos volúmenes a estudiarla a lo largo de la historia y de los pueblos, comenzando con La jaula de la melancolía (1987), para ampliar luego sus observaciones en El Siglo de Oro de la melancolía. Textos españoles y novohispanos sobre las enfermedades del alma (1998) y Cultura y melancolía. Las enfermedades del alma en la España del Siglo de Oro (2001). Una vez terminado su recorrido por las melancolías alemanas, clausurado con la publicación del volumen El duelo de los ángeles. Locura sublime, tedio y melancolía en el mundo moderno (2004), Bartra pareció abandonar el tema, pero ampliamente ingresados en el nuevo milenio, Bartra decide hacer un raconto de la melancolía en el siglo XX, no sin antes esbozar, en los primeros capítulos del libro un estado de situación de la actualidad.

En los últimos años es difícil abordar el pensamiento de un autor contemporáneo y lúcido que no toque, aunque más no sea circunstancialmente el tema del agotamiento de la democracia, o al menos su incapacidad para afrontar la realidad de una lucha de fuerzas que ya la sobrepasa. El siglo XXI es hijo de la metástasis de la lógica capitalista que, tras la caída del muro, ha quedado desbalanceada y cual Saturno amenaza con fagocitarnos a todos nosotros, sus hijos. Y según Bartra, este es el marco de nuestra melancolía:

Los nuevos tiempos han traído también desesperación y tristeza por el mal funcionamiento de la democracia. “(…) “La democracia parece estar siempre acosada por la crisis. Es despreciada por ser incapaz de solucionar los grandes problemas que nos aquejan, por carecer en sí misma de propósitos a largo plazo, por estar sujeta a los vaivenes de una opinión pública inestable…” (…) “Los medios masivos de comunicación e información, arropados por la libertad de expresión, contribuyen a desorientar o a manipular a la ciudadanía.” (…) “En realidad, dice, estamos en una trampa; no estamos condenados, estamos encerrados.” (…) “Para escapar de esta jaula se ha dicho que es necesario dar un sentido ideológico a la democracia…”

Pero todos sabemos que las ideologías han muerto en el siglo XX, o por lo menos eso nos han hecho creer. Luego de esta breve introducción a la condición melancólica en este comienzo de milenio, marcada por la ausencia de valores y la pérdida de sentido histórico, Bartra comienza un racconto que nos lleva por las distintas manifestaciones de la melancolía a través del pensamiento, el arte y la política desde el nacimiento de la modernidad hasta la caída del Muro.

Este abanico está habitado, entre otros, por Freud, Victor Hugo, Huxley, Kierkegaard, Tocqueville (quien comienza a analizar la noción de melancolía en relación a la democracia), Lincoln, Poe, Blakelock, Munch, de Chirico, Delvaux, Hopper, Ron Mueck y Winston Churchill.

Cada uno de estos breves capítulos se entrelazan en una sutil filigrana dedicada a la bilis negra, al demonio de la acedia –siempre tan ligado a la sensibilidad artística- a los perros negros de aquellos que, desde sus neurosis, se erigieron para marcar el destino de sus países.

La coda del pequeño volumen, Final absurdo, está dedicado a Beckett, a su melancolía, hija de su genial ruptura con la lógica, de su rechazo del sentido y el significado… Ruptura que finalmente adquiere la mayor de las coherencias con el capitalismo una vez desbocado.

Título: La melancolía Moderna

Autor: Roger Bartra

Editorial: Fondo de Cultura Econ{omica

98 páginas

Sobre El Autor

Actualmente coordina el Centro de Narrativa Policial H.Bustos Domecq de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Fue hasta 2016 coordinador del Programa de Literatura de esa institución y editor de la revista literaria Abanico desde 2004. En 2006 fundó Seda, revista de estudios asiáticos y Evaristo Cultural en 2007. Dirigió durante una década el taller de Literatura japonesa de la Biblioteca Nacional, que ahora continúa de manera privada. Coordina el Encuentro Internacional de Literatura Fantástica; Rastros, Observatorio Hispanoamericano de Literatura Negra y Criminal. Ideó e impulsó el Encuentro Nacional de Escritura en Cárcel, coordinándolo en sus dos primeros años, 2014 y 2015. Fue miembro fundador del Club Argentino de Kamishibai. Incursionó en radio, dramaturgia y colaboró en publicaciones tales como Complejidad, Tokonoma, Lea y LeMonde diplomatique. En 2015 funda el sello Evaristo Editorial y es uno de sus editores.

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