Lehane ha sabido erigirse como uno de los grandes autores de novela negra de los últimos veinticinco años. Comenzando con la saga de Genaro y Kenzie en la que lavarle la cara a la novela de detective, quemando gabardina y sombrero, arrojándola a las modernas calles de Boston, y volviendo a la novela de época con su trilogía de Coughlin, a la vez que diversas novelas individuales eran adaptadas al cine, La Entrega o Mystic River, por citar algunas.

Ha sabido crear un estilo propio, alejada de la parquedad original del género, quizás no desde una prosa lírica, pero que sí sabe dotar a sus personajes de una humanidad y una cercanía que pocas veces se ha visto en la novela negra. Este, creo, es el punto fuerte de la obra de Lehane.

En su última novela, Después de la caída, se mete en lo que algunos han llamado Domestic Noir, -subgénero que se puso en el mapa gracias a Gyllian Flynn y valdría la pena pensar o rastrear sus orígenes-, donde el foco está puesto en la psiquis de los personajes, principalmente en una relación, este doble filo de aquellos en el que aquel que más sabe de nosotros es a su vez el que más nos puede dañar: madres, padres, parejas.

La novela narra la historia de Rachel, una periodista que se creó un gran futuro para sí misma; a pesar de su historia familiar, una madre que le negó la posibilidad de conocer quién fue su padre, según ella, para mantenerla a salvo. Ese es el primer misterio que define a Rachel: la identidad esquiva de su padre y durante largo tiempo es su obsesión. Este silencio que su madre se llevó a la tumba afecta a Rachel más que la estabilidad que le da su trabajo y un matrimonio que es, al menos, estable.

Cubriendo una catástrofe natural, su gran chance para pasar finalmente a las grandes ligas, Rachel sufre una experiencia traumática y se quiebra al aire, tirando todo por la borda. Empiezan los ataques de pánico. El fin de su primer matrimonio.

Se aísla. Si no sabés quiénes te rodean, mejor estar sola.

De ahí a la agorafobia hay medio paso o media pastilla de menos. Y entra en su vida –de nuevo- Brian. El atento Brian. El contenedor Brian. Brian, que parece tan bueno para ser verdad.

Entonces debe ser falso, ¿no?

Brian. ¿Quién es Brian? ¿Quién duerme conmigo?

Sí. La neurosis se apodera de ella.

Después de la Caída bucea acerca de la noción de identidad. Quiénes somos. Quién es nuestro padre. Quién aquel que amamos. Sabe indagar en este hueco en una suerte de Carver 2.0 para la época de celulares y la desconfianza de esta nueva instancia de comunicación y la contradicción de que algo que supone acercarnos, plantea nuevas maneras de hacernos sospechar del otro.

Y los inseguros no necesitan la certeza de que algo no es lo que parece, les alcanza con la duda, cuando no paranoia, para empezar a tirar del hilo y desarmar lo que la confianza construyó durante tanto tiempo. Y Rachel se propone tirar y tirar a ver quién es su realmente marido.

Acá el libro se quiebra.

De ese tono íntimo –que parece estar a punto de irse de la novela negra y donde Lehane sabe cuándo irse y cuándo volver, se apropia de la estructura– de ese ambiente psicológico pasamos directamente a un thriller de acción.

La segunda mitad y su conclusión cumplen, no son malas, pero parecen escritas, en gran parte por otro autor, un híbrido de Lee Child y Nesbo, escenas de acción netamente y vueltas de plot o trama que se suceden unas con otras –y son celebradas por los lectores de género–. Da la impresión de que el autor se puso en modo “best seller”, quizás el hecho de estar trabajando tanto para el cine le presenta a uno la duda desde qué lugar se acerca a su nuevo libro el buen Dennis.

Personalmente, uno con Lehane espera otra cosa. Algo más cercano a las decisiones que toman los personajes de Adiós, Pequeña o La Entrega, esas determinaciones que bucean en la profundidad de la condición humana.

Aunque también es válido decir que en este “nuevo” camino Rachel se ve obligada a salir de su estado de reclusión y enfrentarse al mundo, y de descubrir quién la rodea, y en especial, quién es ella y de qué es capaz.

Título: Después de la caída

Autor: Dennis Lehane.

Editorial: Salamandra Black

Traducción: Victoria Alonso Blando

464 páginas

Sobre El Autor

(Buenos Aires, 1986) Trabaja en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Participa en RASTROS: Observatorio Hispanoamericano de Novela Negra y Criminal. Dogo (2016, Del Nuevo Extremo), su primera novela, fue finalista del concurso Extremo Negro. En 2017, Editorial Revólver publicó Cruz, finalista del premio Dashiell Hammett a mejor novela negra que otorga la Semana Negra de Gijón. Es hincha de George V. Higgins, Donald Ray Pollock, Edward Bunker, James Sallis, David Goodis, Raymond Chandler, Jeff Nichols, Kike Ferrari, Leonardo Oyola, James Crumley, Ben Affleck, Daniel Woodrell, Taylor Sheridan, Vern Smith, Newton Thornburg, Jason Aaron, RM Guera, entre otros.

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