Cansados de ver cómo contaba dinero la gente de producciones bizarras como Sharknado, Aligator o Lake Placid, el productor Sam Raimi (tótem absoluto del cine bizarro, director de clásicos como la trilogía The evil dead, la trilogía de Spider-Man protagonizada por Tobey Maguire y Arrástrame al infierno) se juntó con Alexandre Ajá, responsable de filmes como The hills have eyes (2006), Mirrors (2008), Piranha 3D (2010) o Horns (2013), para poner orden en las películas de cine catástrofe y de asedio de animales feroces. Idearon así CRAWL (2019) una película que no da respiro al espectador y que por supuesto, no deja nada, salvo la adrenalina de una hora y media de salvaje superacción.

La historia es tan tonta y simple como desesperante. Haley, Kaya Scodelario, es una nadadora profesional que pasa la tarde entrenando cuando se entera de que un huracán nivel 5 azotará su pueblo natal en Florida. Preocupada por su padre Dave (Barry Pepper), de quien no tiene noticias, Haley se salta todos los controles de ruta camino a la casa familiar en Coral Lake. El pueblo se encuentra anegado de agua, su padre está atrapado en la parte inferior de la casa, entre un laberinto de cañerías y asediado por una manada de caimanes hambrientos. Para el momento del descubrimiento, Haley es una cautiva más de la situación.

Una hora y media de desesperación atrapados en un sótano cada vez más inundado, transformado en una trampa mortal, mientras se acerca el tornado y diques y represas comienzan a colapsar.

La película no va a ahorrarnos mutilaciones y muertes sangrientas de todo aquel que se acerque a las inmediaciones con buenas o malas intenciones, mientras intentamos dilucidar si esta pobre familia va a ser capaz de sobrevivir.

Pochoclo puro y duro, pero irresistible.

Sobre El Autor

Actualmente coordina el Centro de Narrativa Policial H.Bustos Domecq de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Fue hasta 2016 coordinador del Programa de Literatura de esa institución y editor de la revista literaria Abanico desde 2004. En 2006 fundó Seda, revista de estudios asiáticos y Evaristo Cultural en 2007. Dirigió durante una década el taller de Literatura japonesa de la Biblioteca Nacional, que ahora continúa de manera privada. Coordina el Encuentro Internacional de Literatura Fantástica; Rastros, Observatorio Hispanoamericano de Literatura Negra y Criminal. Ideó e impulsó el Encuentro Nacional de Escritura en Cárcel, coordinándolo en sus dos primeros años, 2014 y 2015. Fue miembro fundador del Club Argentino de Kamishibai. Incursionó en radio, dramaturgia y colaboró en publicaciones tales como Complejidad, Tokonoma, Lea y LeMonde diplomatique. En 2015 funda el sello Evaristo Editorial y es uno de sus editores.

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